La virgen de los sicarios



FICHA TÉCNICA

Dirección: Barbet Schroeder
Guión: Fernando Vallejo
Producción: Vértigo
Duración: 97 minutos
Países: España / Francia / Colombia
Año de producción: 2000
Reparto: Germán Jaramillo (Fernando), Anderson Ballesteros (Alexis), Juan David Restrepo (Wilmar), Manuel Busquets (Alfonso)

Para adentrarnos en el conocimiento de esta película colombiana, se presenta a continuación una reseña que fue posteada en la página Web: http://www.psicofxp.com/forums/cine-tv-radio-y-espectaculos.67/46338-virgen-de-los-sicarios.html. Lamentablemente en dicho espacio no se proporciona el nombre del autor pero se trata de un trabajo muy importante en el que se resaltan los elementos cinematográficos fundamentales y necesarios para su entendimiento:

Reseña de la película "La virgen de los sicarios"

Después de 30 años, el escritor colombiano Fernando Vallejo vuelve a su Medellín natal con el fin de pasar sus últimos años. Allí encuentra que todo ha cambiado, sus padres han muerto, una parte de la ciudad ha sido destruida, edificios públicos han sido convertidos en centros comerciales, el cartel de Medellín se ha apoderado de la ciudad sembrando el terror mediante bandas de asesinos.

La Virgen de los Sicarios, la última novela de Vallejo de claro tinte autobiográfico, sirvió de material para la adaptación que él mismo realizó para esta película. Con el fin de evitar la utilización de voces en off, el autor reescribió el texto redactado en estilo indirecto a un estilo directo en el que priman los diálogos, facilitando ampliamente su transformación en guión cinematográfico.

Vallejo es, al mismo tiempo, protagonista y narrador, por eso vivimos su historia junto a él, como si la cámara intentara permanentemente explorar en su interior.

El director Barbet Schroeder utiliza diferentes recursos para lograr un realismo potenciado al máximo: sonido directo y cámara digital de alta definición que permite primeros planos y fondos nítidos, una profundidad de campo inigualable. Utiliza frecuentemente luz coloreada, otorgando a la iluminación una carga simbólica. En algunas escenas prima el amarillo y, en otras, el rojo y el azul, los tres colores de la bandera colombiana: el amarillo simboliza el oro y la riqueza del país, el azul, los dos océanos que bañan sus costas y el rojo, la sangre derramada por los próceres en la lucha independentista; todo parece indicar aquí que esos valores fundantes se han perdido irremediablemente.

La música, mayoritariamente diegética, adquiere un papel importante en el relato ya que las letras de las canciones hablan por los personajes y refuerzan la transmisión de ideas y sensaciones, como la canción popular colombiana que reza: "Pobrecito, perdió su nido en el vendaval." remite al exilio de Vallejo y su vivencia de una pérdida de identidad jamás recuperada. O el tango "Gira, gira" de Discépolo, poniendo la nota el profundo y progresivo nihilismo del protagonista. En este sentido cabe recordar la admiración del director por los filósofos cínicos como Diógenes, quien caminaba por las calles de Atenas puntuando la realidad con sus frases insolentes, escépticas y mordaces contra los valores establecidos. El autor-protagonista de La Virgen de los Sicarios se convierte así, en un Diógenes moderno caminado las calles de Medellín y reflexionando sobre la futilidad de los valores aprendidos en el pasado.

Los escenarios se reparten entre exteriores naturalmente iluminados e interiores excesivamente decorados propios del estilo barroco americano, de cuya iconografía se pueden reconocer algunos arcángeles arcabuceros, Cristos contorsionados por el dolor y Vírgenes como aquella que da título a la obra, la protectora de los sicarios.

Las calaveras con las que Vallejo sueña, aluden al memento mori medieval y barroco, una imagen que nos recuerda la fragilidad de nuestra vida y la inexorabilidad de la muerte.

La escena clave del film, la lluvia de sangre que cae sobre la ciudad, posee un tinte casi bíblico, un mensaje universal sobre las consecuencias de la violencia indiscriminada, endémica de la sociedad actual. Es el retrato de uno de los países de mayor índice de criminalidad del mundo, pero también vale como advertencia sobre nuestro futuro como civilización, oscuro y sombrío si continuamos por este camino.

La Virgen de los Sicarios es una obra valiosa tanto en el aspecto técnico como estético, por su calidad visual y sonora y, por sobre todo, por su carácter testimonial como espejo de una realidad demasiado próxima para ser negada.

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Sugerencias dácticas.

Fuente. Fuente: http://www.edualter.org/material/cinemad2/virgen.htm



Sinopsis: Tras una ausencia de treinta años, el escritor Fernando Vallejo vuelve a Medellín, ciudad donde creció. No queda gran cosa de lo que había dejado: sus padres están muertos, una parte de la ciudad ha sido destruida, la mafia de la cocaína, el cártel de Medellín, siembra el terror mediante bandas de asesinos. En un burdel de chicos, encuentra a Alexis, de dieciséis años. Procedente de barrios pobres, Alexis forma parte de estos asesinos que matan a sueldo y que a su vez son asesinados por jóvenes sin futuro. Ya tiene varias muertes en su conciencia. En esta ciudad de horror, caos y odio, donde las deudas de sangre pasan de hermanos a hermanos y de amigos a amigos, y donde sólo las iglesias son oasis de paz, el amor va a nacer entre ellos. Un amor sin futuro, condenado de antemano, por la realidad que les rodea.

FICHA DIDÁCTICA

1. OBJECTIVOS PEDAGÓGICOS
  • Analizar la relación entre la violencia generalizada y extrema y la expansión del narcotráfico.
  • Reflexionar sobre el vínculo que se establece entre los jóvenes marginales y el narcotráfico.
  • Conocer una cultura popular contradictoria que combina el desprecio absoluto por la vida y una religiosidad profundamente arraigada.
2. CLAVES DE TRABAJO PARA EL PROFESORADO

La virgen de los sicarios es una película controvertida y, en ocasiones, incómoda. Retrata el proceso de descomposición social y moral de una ciudad como Medellín. Su población vive en un estado de tensión permanente con un nivel de violencia extrema y generalizada. Jóvenes de barrios marginales, contratados por el narcotráfico como sicarios, matan de forma totalmente deshumanizada, sin atisbo de conflicto moral alguno. Fernando, el protagonista de la película, progresivamente se irá volviendo cada vez más indiferente a medida que aumentan los muertos a su alrededor, como si esta fuera ya la única forma de sobrevivir. La violencia se ha ido volviendo extrema a medida que la economía de la cocaína iba adquiriendo más protagonismo. En este sentido, resultan significativas las celebraciones con fuegos artificiales cada vez que los narcos logran "coronar", es decir, introducir un cargamento de coca en los Estados Unidos.

La película permite un acercamiento al submundo de estos jóvenes sicarios, asesinos a sueldo del narcotráfico. En su mayoría son muchachos de barrios pobres, como puede verse cuando una vez ya muerto Alexis, Fernando llega a la casa de su madre. La vivienda está ubicada en los barrios altos de Medellín, hacia donde se desplaza a los pobres a medida que van llegando, situándose en condiciones de creciente vulnerabilidad, un fenómeno común en la mayoría de núcleos urbanos de América Latina. Se trata de jóvenes sin referentes morales, con un desprecio absoluto por la vida, incluida la propia. Matan sin remordimiento alguno. Han crecido y se han socializado en la violencia desde bien pequeños como muestran los hermanitos de Alexis que, perpetuando el ciclo de violencia en la que están insertos, repiten una y otra vez que van a matar a los asesinos de su hermano. "Ellos o nosotros" es el lema que da sentido a su vida, frente al "ellos y nosotros", aunque nos jodan y nos molesten, que trata de inculcar infructuosamente Fernando a Alexis. Pero paradójicamente, para estos jóvenes sin alternativas ni oportunidades, excluidos desde su infancia, el narcotráfico se convierte no sólo en un modo de supervivencia, sino también en una vía para lograr un ciertos reconocimiento público y espacio social.

Y es que en este contexto de descomposición, pobreza, falta de oportunidad y ausencia de referentes morales y éticos, sobresale la figura del narcotraficante, del capo de la droga. Cuando Alexis habla del narco Pablo Escobar a Fernando lo hace con admiración. Se trata de un fenómeno en países como Colombia o México. El narcotraficante se convierte en un personaje contradictorio, temido y admirado a la vez, una especie de héroe social. Relacionado con los estratos más bajos de la sociedad, de donde procede habitualmente, no desconoce su entorno e invierte su prestigio social y parte de su riqueza en la mejora de las condiciones de vida de los sectores populares. Se trata de alguien que en un contexto incierto de corrupción y degradación generalizada es percibido como alguien que es capaz de hacer frente al poder constituido y generar alternativas de supervivencia. Todo este fenómeno de reconocimiento y ensalzamiento de la figura de los narcotraficantes ha llegado a generar sus propias expresiones culturales, como es el caso de los narcocorridos, de gran difusión en Colombia y México.

Pero al mismo tiempo estos jóvenes viven una religiosidad profundamente arraigada, que lleva a situaciones contradictorias como pedir perdón y al mismo tiempo la bendición antes de asesinar a alguien; o la descripción de la balas "consagradas" con las que un par de sicarios quieren matar a Alexis. Se trata de una vivencia sui generis de la religiosidad.

La película, como la novela en la que se basa, ha sido recibida de forma polémica a consecuencia de ciertos planteamientos considerados elitistas o racistas en la forma de juzgar el mundo de los pobres. El planteamiento del autor, Fernando Vallejo, no es dar protagonismo a los pobres y marginados, sino que a través de ellos, reflexionar sobre los problemas que afectan a las grandes ciudades latinoamericanas.

Temas como el crecimiento demográfico, la masificación, etc. son vistos con desprecio y, contrariamente, a medida que avanza la película se mira con mayor comprensión y empatía la actuación criminal de los sicarios que, de hecho, estarían equilibrando la "furia reproductora" de sus madres, como si de ratas se tratara, utilizando el mismo símil empleado por el propio Vallejo. A pesar de no compartir para nada estos planteamientos, ni el sentido de su provocación, la película describe una situación límite de descomposición que resulta de enorme utilidad en el contexto de este trabajo didáctico. Pero sin duda en un marco de debate y reflexión sobre la película es necesario abordar críticamente algunos de sus puntos de vista.


3. ELEMENTOS DE DEBATE

¿De qué manera se percibe el creciente protagonismo del narcotráfico en la vida de Medellín?

¿En qué situaciones puede verse que los jóvenes sicarios están atrapados en un mundo de violencia desde bien pequeños?

¿Cuál es la percepción de Alexis con respecto al narcotraficante Pablo Escobar? ¿Por qué puede considerarse que el narcotráfico se convierte en un espacio de reconocimiento social para los jóvenes sicarios? ¿Conoces el fenómeno cultural de los narcocorridos?

¿Cómo se entiende que en una misma persona coexista un desprecio absoluto por la vida y, al mismo tiempo, una profunda religiosidad, como manifiestan muchos de los jóvenes sicarios que aparecen en la película?

¿Cómo evoluciona la actitud del personaje protagonista, Fernando, ante los asesinatos cometidos por Alexis? ¿A qué crees que se debe su progresiva indiferencia, cuando no comprensión y hasta satisfacción? ¿Qué opinas al respecto?
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(Subcomandante Marcos)