CORAZÓN DE LUZ

Corazón de luz / Qaamarngup uummataa / Heart of Light
Director: Gronlykke, Jacob
Pais:
Año: 1998
Reseña:
Francisco Peña
A Antonio Zamora V.



Cuando una joya se pule, brilla en toda su intensidad gracias a una forma sencilla que oculta todo el trabajo que se requirió para crearla. Esa es la sensación que deja Corazón de Luz.

La primera cinta del director danés Jacob Gronlikke no tiene un aparente despliegue de producción, ni grandes estrellas y cuenta una historia que ya se ha visto. Sin embargo, la película se impone y se gana al espectador con sus cualidades, por si misma.

El cine de los países nórdicos ha tomado el camino de la sobriedad, de las historias regionales con valores universales, para volver a alzar la voz dentro de las cinematografías del mundo. "Corazón de luz" es un ejemplo de este cine nórdico.

La cinta se narra en forma totalmente cronológica, aunque con partes ambigüas donde se mezcla la realidad con lo onírico, o con el "soñar" despierto. Sus ejes centrales narrativos son tres básicamente:

I. La Confrontación entre tradición y modernidad
II. El Viaje Iniciático y el encuentro con el mito
III. La Recuperación del pasado actualizado en el presente

Bajo estos tres ejes se descubren los elementos de una narración mítica, por lo que esta película no cuenta nada nuevo realmente, La cuestión es como lo hace y a lo que llega.

I. La Confrontación entre tradición y realidad.
Durante la primera parte de la película, asistimos a un encuentro político entre daneses y groenlandeses (1947). En ese encuentro se reconoce la necesidad de que Groenlandia entre en la modernidad aunque hay voces que se oponen a la integración. El símbolo del arranque de ese proceso se encarna en la entrega simbólica de un rifle al líder groenlandés que facilitó la llegada danesa. El arma adquiere también un carácter simbólico a lo largo de toda la narración.

A partir de ese momento, el desajuste entre la cultura local y la cultura occidental se marca en las distintas generaciones y en distintos grados. El centro de tres generaciones es Rasmus Lynge (Rasmus Lyberth) que se halla a la mitad del río entre tradición y modernidad.

Rasmus es la figura central. Por un extremo está su padre, que desea la integración con los daneses, por el otro están sus hijos Simon y Niiki. Simon está buscando afanosamente la integración a la modernidad, simbolizada por la música, el danés, la discoteca y el sexo. Niiki es aun más tradicionalista que su padre y lo protege, pero las fuentes tradicionales de las que bebe -su propio padre- no son tan auténticas y sufre en carne propia la crisis de identidad que desata el conflicto de toda la película.

Simon abraza la modernidad aunque no reniega de su ser groenlandés. Niiki quiere recuperar las experiencias vitales que parece ver en su padre y que siente basadas en la tradición. Pero Rasmus está a mitad de camino y él mismo no se reconoce ni en lo moderno ni en lo tradicional. Ramus es un cazador a la antigua, con trineo de perros aunque no desdeña los transportes modernos. Su gran orgullo es su rifle, que fue entregado a su padre por el rey danés Christian.

Sin embargo, sufre de alcoholismo, miente abiertamente en el resultado de la caza, desprecia las manifestaciones del modernismo y muestra claras señales de desajuste personal que afectan a su familia. El hecho es que, a pesar de considerarse cazador y heredero de una tradición, no la conoce en su totalidad y descuida cosas esenciales como el cuidado de sus perros y su trineo. Es una tradición mantenida sólo en formas pero no en espíritu.

A pesar del apoyo total de su mujer, expresada en una cálida sexualidad y en la espera de su regreso final, Rasmus no entiende el papel mediador de la esposa y termina por destruir el vínculo con su hijo Simon. En un acto ritual, que como todo rito quiere dar vida al mitocon su propia representación, Rasmus saca su famoso rifle y hace disparos al aire. Resultado: la sociedad moderna lo mete a la cárcel.

Pero el hijo Niiki, sensible al amor del padre por la tradición, ejecuta en forma real el rito, saca de nuevo el rifle y termina por matar a un joven y a la novia de su hermano, que encarna todos los peligros de la modernidad como libertad sexual y adopción de costumbres occidentales.

El conflicto entre modernidad y Tradición en Corazón de Luz está planteado en forma clara y sencilla. La fuerza que tiene la cinta al mostrarlo es que el personaje central es imperfecto: no es una tipología de personajes los que enseña el director Gronlikke. Ambas posiciones están encontradas pero sus representantes sufren, tienen cambios, y comparten rasgos de modernidad y tradición dentro de si mismos y en sus acciones.

Una sociedad tiene la necesidad de incorporarse a la modernidad por los cambios gestados en su seno o por la influencia de elementos de otras sociedades. Sabe que tiene que hacerlo pero no conoce la vía más adecuada. Por ende, en el proceso, los individuos polarizan sus actitudes.

Unos abrazan con fervor un cambio vacío: los otros se resisten al cambio y se adhieren a formas tradicionales que también se van vaciando. El justo medio, el centro se pierde porque la sociedad es incapaz de encontrar un equilibrio donde se dé una actualización del pasado y se encuentre un lugar al futuro. Este es el dilema que encarnan los personajes de Corazón de Luz.

II. El Viaje Iniciático y el encuentro con el mito
Muchas películas de distintas cinematografías han usado el arquetipo del viaje iniciático en sus historias, algunas fallan, otras triunfan. Probablemente el nodo que determina el triunfo o el fracaso de un film construido sobre esta base es la capacidad de recrear el mito y darle un significado para el hombre actual.

La virtud principal de Corazón de Luz es revitalizar al mito que narra y encarnarlo de nuevo en la realidad moderna que vivimos. La enseñanza sobre la vida que contiene el mito vuelve a ser vigente porque puede reexplicar la realidad y darle un lugar digno al hombre dentro de dicha cosmogonía.

Presentado el conflicto, Rasmus sabe que no puede seguir así, ni puede ser jefe de familia si no se reencuentra a si mismo. Para ello decide salir de su pueblo y viajar, sin idea precisa del rumbo ni del objetivo del viaje.

Se adentra en los paisajes helados de Groenlandia y encuentra a un par de mujeres danesas que le hacen ver que no está preparado para su viaje. La modernidad hace la última advertencia.

En el trayecto de todo viaje iniciático, el héroe sufre distintas pruebas y Corazón de Luz no es la excepción a la regla. Rasmus es asaltado y pierde comida y trineo. Pero encuentra a Quivittoq, personaje que oscila entre la realidad y la magia. Quivittoq es el guía de Rasmus... lo enseña a sobrevivir, lo acosa con robos e ironías para que entienda, le descubre el hecho de que el rifle simbólico estaba destinado a otra persona y no a su padre. Le indica que el alimento que necesita es el espiritual, simbolizado en la carta de su esposa y el poema que contiene: que curiosamente también trae la solución para cazar una foca y no tener que sacrificar inútilmente al fiel perro que lo acompaña.

Además, Quivittoq lo previene del encuentro mágico con la Consoladora. Este encuentro con una entidad mágica en pleno glaciar -como en el desierto árabe o en el bosque celta o en el inframundo maya-, hace que el héroe se confronte a si mismo y a sus miedos. El resultado es que Rasmus, cuando niño, fue forzado a cantar en danés por su padre. Rasmus entiende que parte de su tradicionalismo se debe a que fue forzado a cambiar, a ser otro distinto al que era en realidad, pero eso lo hace adoptar una tradición sólo de forma y sin entender su significado. Carece de las vivencias que le dan fuerza a lo tradicional.

Quivittog hace una última confesión antes de llegar a la meta del viaje. La sociedad moderna se burló de él en un baile. El resultado que obtiene el tradicionalista total es el aislamiento total de la sociedad. En un diálogo preciso a la salida del baile, el personaje mágico y que vive en comunión con la naturaleza, le explica a Rasmus que también sufre por el aislamiento. No se puede volver a la mítica Edad de Oro. Somos parte de la naturaleza, pero nuestra conciencia nos separa de ella: podemos vivir con la naturaleza, pero nunca más en la naturaleza.

La respuesta tampoco es negar la razón humana y caer en el irracionalismo. El mito vivo también provee la enseñanza que resuelve este dilema. Quivittog lo envía a entregar el arma a su destinatario real. La ciencia y la tecnología deben ir a manos de su verdadero dueño.

III. La Recuperación del pasado actualizado en el presente
El personaje - espíritu guía desaparece frente a un nuevo pueblo. Allí, Rasmus entrega el rifle a su dueño y mantiene la conversación nodal de la película. Rasmus se pregunta finalmente quien es.

Frente a un glaciar y el mar, en un paisaje que resume la relación del groenlandés con su medio ambiente, Berthelsen le responde que todos estaban de acuerdo en el cambio a la modernidad pero la diferencia estaba en si estaban preparados para el cambio, y en la velocidad del mismo. La presión colonialista danesa forzó las cosas y los desajustes no se hicieron esperar. Rasmus y sus hijos son ejemplo de los diferentes desfasamientos que se producen cuando el cambio es impuesto y no generado desde adentro.

Pero finalmente, cuando Rasmus tiene las vivencias y la capacidad mental, se llega a la respuesta y al entendimiento.

Berthelsen murmura la respuesta en el lecho de muerte. Si Quivittog declaró que no se puede regresar al pasado, Berthelsen dice que hay que actualizar el pasado y proyectarlo al futuro. La forma de hacerlo es recordar la alegría, el júbilo de la gente... en síntesis, de nuevo el amor.

Esta verdad sencilla se adquiere solamente a través de las dificultades creadas por el viaje iniciático. El mito recupera su vigencia y valor sólo cuando se ha vivido lo que narra.

El viaje ha concluido. Rasmus no sólo entiende sino que, gracias al viaje, ha vivido personalmente el mito. El viaje es el único rito que revitaliza al mito y se convierte en historia. por fin, las dos caras forman una sola moneda. La naturaleza no es parte de uno, pero no es la enemiga a la que se explota, sino la compañera de la misma travesía.

Como en todo viaje, Rasmus regresa cambiado. Pero no sólo él cambió sino también su mujer, sujeta al rito de la espera. Por una intuición inexplicable sabe que Rasmus regresa, y lo espera enmedio del frío. El encuentro culmina con la cicatrización de las heridas. Rasmus es capaz de lograr el perdón de la madre de la asesinada, y su hijo comprende que su padre es otro, que ahora no es un fanfarrón sino el hombre que se ha encontrado a si mismo.

El Mito del Eterno Retorno no es un círculo que vuelve al punto de partida: es en realidad una Espiral ascendente.

Esta historia, tan sencilla y conocida, cobra una fuerza inesperada gracias a la dirección de Gronlykke, que sabe explotar perfectamente los elementos con los que forma su film. Por ejemplo, el trabajo de cámara es de una pulcritud sorprendente. La belleza de los paisajes que capta hace invisible las dificultades del trabajo, en climas de frío insoportable.

Esta cinta recupera la capacidad que tiene el cine para narrar una historia conocida y transformarla en nueva a los ojos del espectador. En lograr que algo conocido nos resulte sorprendente y familiar a la vez para que, otra vez, el cinéfilo la haga suya como experiencia personal y compartida.

Corazón de Luz hace honor a su nombre, al arrojar un rayo de esperanza en el corazón de un hombre moderno que no sabe recuperar el pasado para poder afrontar su futuro.
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El mundo es un archipiélago y lo único realmente globalizado es la proliferación de lo heterogéneo”

(Subcomandante Marcos)