Carandiru





Fuente: http://www.edualter.org/material/cinemad2/carandiru.htm

FICHA TÉCNICA

Dirección: Héctor Babenco
Guión: Héctor Babenco, Víctor Navas y Fernando Bonassi; basado en el libro "Estaçao Carandiru" (Estación Carandiru) de Drauzio Varella.
Producción: Hector Babenco
Duración: 146 min.
Países: Brasil
Año de producción: 2003
Reparto: Luiz Carlos Vasconcelos (Doctor), Milton Gonçalves (Seo Chico), Ivan de Almeida (Black Nígger), Ailton Graça (Highness), Milhem Cortaz (Dagger), Maria Luisa Mendonça (Dalva), Aída Leiner (Rosirene), Rodrigo Santero (Lady Di), Gero Camilo (No Way), Ricardo Blat (Claudiomiro).

Sinopsis: En una celda de la Casa de Detenciones de Sao Paulo, mejor conocida por Carandiru, dos presos (Lula y Dagger) tienen una cuenta que saldar. La atmósfera es tensa. Otro preso, Black Nígger, "juez" autoproclamado por mediar en disputas entre prisioneros, resuelve el caso a tiempo de dar la bienvenida al nuevo doctor, encargado de comenzar un programa de prevención del VIH-SIDA en la penitenciaría. El doctor se enfrenta con los muchos serios problemas que tiene la cárcel más grande de Latinoamérica: celdas superpobladas, instalaciones decadentes y todo tipo de enfermedades. Los presos no tienen acceso ni a cuidados médicos ni a asistencia legal. Carandiru, que alberga más de siete mil prisioneros, es un gran desafío para el recién llegado. Pero tras trabajar allí durante unos meses descubre algo que le transformará: los reclusos, incluso en esta detestable situación, no son figuras demoníacas. En el contacto diario con los prisioneros en su improvisada oficina, el doctor es testigo de la solidaridad, organización y, sobre todo, las inmensas ganas de vivir. Su trabajo comienza a dar frutos y el doctor gradualmente se gana el respeto de los presos. Con el respeto vienen los secretos. Sus consultas comienzan a tratar de temas más allá de la enfermedad cuando los reclusos empiezan a contarle la historia de su vida. Sus reuniones con los pacientes en la consulta se convierten en "ventanas" al mundo del crimen. La narrativa de la película es similar a un puzzle. Una historia choca contra otra para confeccionar un retrato realista de la tragedia social que envuelve Brasil. Junto al doctor el público sigue la rutina diaria de los presos hasta la fatídica fecha del 2 de octubre de 1992, el día que se estremeció la Casa de Detenciones y todo Brasil: la masacre de Carandiru.

FICHA DIDÁCTICA

1. OBJECTIVOS PEDAGÓGICOS

Conocer la situación de las prisiones en contextos de países pobres.

Reflexionar sobre las razones políticas de las acciones de represión y exterminio de los sectores marginales.

2. CLAVES DE TRABAJO PARA EL PROFESORADO

Carandiru permite ilustrar uno de los mayores desórdenes del subdesarrollo: cuando no se combate la desigualdad social, no se reduce la pobreza sino que se acaba combatiendo a los pobres y tratando de exterminarlos. La película, que acaba con la masacre que se produjo realmente en la cárcel de Carandiru en la que murieron 111 presos, aborda a lo largo de toda la película las múltiples facetas de la violación de los derechos humanos de los presos en la que fue, antes de su destrucción, la mayor cárcel de América Latina.

La película se desarrolla a través de las historias de distintos presidiarios que van contando su vida al Doctor de la cárcel. A través de estos personajes descubrimos múltiples situaciones y trayectorias, la diversidad de dramas humanos recluidos. El tratamiento que se hace de la vida allí dentro se desarrolla entre un realismo sucio, un cierto toque de humor y la mirada amable del Doctor. A pesar de la dureza de las situaciones que se están describiendo la película no se centra en el dramatismo, ni en imágenes sensacionalistas de miedo y violencia, sino que trata de resaltar los aspectos más humanos que están presentes entre el colectivo de presos. La violencia es constitutiva del propio orden recreado allí dentro, forma parte ya de la vida normal de la prisión.

Carandiru no era propiamente una cárcel, sino una casa de detención, donde los detenidos estaban a la espera de juicio. Inicialmente tenía capacidad para 3.000 personas, pero en aquellos momentos estaban encerrados 7.500 presos. La situación de masificación era terrible, como bien ilustra la película. En este contexto los presos desarrollan sus propias leyes y estructuras de poder perfectamente jerarquizadas. Cada preso tiene sus propios derechos y ventajas en función de cual sea su rol dentro de la cárcel y eso se traduce, por ejemplo, en la distribución de celdas. De este modo, los presos tienden a resolver los conflictos por vía de la negociación, el respeto a las normas internas y el castigo a quien las transgrede. Esta negociación del orden interno es dirigida por los propios presos, antes que por las autoridades carcelarias.

Además de la masificación y la falta de espacio para la población reclusa existente, otro de los aspectos que destaca es la insalubridad que existe en la prisión. Las condiciones de vida son extremas en este aspecto y constituyen otra muestra más de la violación de los derechos humanos básicos. En múltiples secuencias de la película podemos ver esta situación. Igualmente vemos cómo la droga es introducida y circula sin problemas. Su uso parece corriente entre los presos, haciéndose evidentes los casos de drogadicción.

Otra de las situaciones más duras mostradas en la película tiene que ver con la expansión del VIH-SIDA entre la población reclusa. Además de su expansión y la falta de medios para atenderlos adecuadamente vemos claramente la situación de estigmatización y discriminación que viven las personas con VIH positivo. A la tradicional situación de marginalización de los presos se suma ahora el estigma del SIDA para reforzar el rechazo social a este colectivo. Así explica uno de presos después de la matanza provocada por la policía: "Entraron a matar, gritando que estábamos infectados, que si nos tocaban se infectaban".

Después de recorrer las vidas de distintos personajes la película acaba mostrando la masacre que se produjo en la prisión de Carandiru en 1992 ante un motín de los reclusos. El saldo fue de 111 presos muertos, mientras que la policía no tuvo ninguna baja. La idea subyacente es el desprecio por el marginado, por el pobre y la consideración que ante su crecimiento lo único que queda por hacer es el exterminio social, que se expresa en la matanza de los niños de la calle considerados como "desechables" o en la masacre de los presos, que además son vistos con horror por tener el SIDA. La cuestión de fondo sigue siendo la misma. Los modelos de desarrollo de tipo neoliberal han generado más pobreza y desigualdad social, y por tanto, más pobres y más marginados. Ante la falta de perspectivas y oportunidades avanza la descomposición social y crece la delincuencia. La única respuesta del sistema parece ser más represión, más políticas de combate a la delincuencia y, en definitiva, a los pobres, y de vez en cuando acciones de exterminio que se "escapan" de las manos.

3. ELEMENTOS DE DEBATE

¿Cuáles son los principales problemas que afectan a Carandiru para que la población reclusa tenga unas condiciones dignas?

¿Cómo están organizados los presos internamente?

¿Cuál es la percepción social del SIDA que se desprende en la película?

¿Existe alguna lógica a la actuación de la policía en la matanza cometida al final de la película?
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(Subcomandante Marcos)